antoine Lavoisier _______________________
Químico francés
Edad Moderna 1710 - 1750

 

Nacido en París, el 26 de agosto de 1743.
Muerto en Paris, el 8 de mayo de 1794.

Biografías - Antoine LavoisierLavoisier nació en una familia acomodada que lo quiso y mimó extraordinariamente y que le proporcionó una educación excelente. Esta suerte fue bien aprovechada porque el joven demostró ser un buen estudiante. Su que era abogado, confiaba que su hijo le siguiera en su profesión, pero el joven Lavoisier, que asistió a las conferencias de astronomía de Lacaille, acabó interesándose por la ciencia. Después de algunos escarceos en geología se pasó a la química, siendo esta la tarea de su vida.

Desde el comienzo de sus investigaciones químicas se dio cuenta de la importancia que tenía la precisión de las medidas. Su primer trabajo importante, en 1764; trató de una investigación acerca de la composición del mineral de yeso, al cual calentó para sacarle su contenido en agua, midiendo a continuación con precisión el agua obtenida. Hubo químicos anteriores a Lavoisier, principal­mente Black y Cavendish que se habían dedicado también a mediciones, pero fue Lavoisier quien penetró más en ello y quien debido a sus éxitos proporcionó esta idea a los químicos en general. Hizo por la química lo que Galileo había hecho por la física dos siglos antes y el resultado en química fue igualmente rotundo y es en parte por esto por lo que Lavoisier es acreditado de ser el padre de la química moderna.

Lavoisier fue un ciudadano de gran espíritu público que participó en muchos consejos y comisiones creadas para mejorar la suerte del pueblo. En 1760 trabajó en métodos para mejorar la iluminación de los pueblos, causando sensación a los veinte años con su ensayo sobre esta materia, y en 1770 ideó nuevos métodos para preparar la salmuera, sustancia necesaria para la fabricación de la pólvora. Estos nuevos métodos hicieron innecesario para los funcionarios oficiales el tener que saquear bodegas y graneros para encontrar cristales de dicha sustancia, pues consistía una invasión de domicilios llevada a cabo brutalmente y que provocó muchos resentimientos en el pueblo. En 1780 trabajó para la modernización de la agricultura y sus investigaciones le llevaron a establecer una granja modelo en 1778.

Todo este gran espíritu ciudadano no hubo de ayudarle a la postre, por dos equivocaciones. En primer lugar, invirtió medio millón de francos en la Ferme générale a fin de ganar algún dinero para sus investigaciones. Esta Ferme générale era una sociedad privada comprometida por el Gobierno francés a un precio fijo para recolectar impuestos. Cualquier dinero que sacaban por encima de la cuota quedaba de ganancia para la sociedad. Estos «granjeros de hacienda» sacaban hasta el último real y no había grupo más odiado en la Francia del dieciocho que dichos granjeros. Lavoisier mismo estuvo en realidad ajeno a la recaudación directa de impuestos, por supuesto, y se dedicó a ser un mero administrador. No utilizó el dinero que ganó con fines egoístas, sino que le hizo parar a la investigación química, creando un magnífico laboratorio privado.
Sin embargo, fue un «granjero de hacienda» y ganó cien mil francos en un año, y lo que es más, en 1771 se casó con la hija de un jefe importante de la sociedad, la cual era joven (solo tenía catorce años), guapa e inteligente, que se metió a fondo en el trabajo, tomándole notas, traduciendo del inglés, ilustrando sus libros y otros trabajos. En general fue un espléndido matrimonio de amor, aunque ella no dejó nunca de ser la hija de un importante recaudador de impuestos.

El segundo error de Lavoisier tuvo que ver con la Academia de Ciencias Francesa a cuya honorable asociación perteneció como miembro desde 1768, cuando solo contaba veinticinco años. En 1780, un tal JeanPaul Marat, periodista que se las daba de científico, pidió su ingreso en la Academia y Lavoisier hizo lo posible para que no en­trara, por la buena razón de que los tratados que ofrecía a la Academia (conteniendo no­ciones tontas y caseras de la naturaleza del fuego) no tenían valor alguno. Marat, sin embargo, no se olvidó de esto ni tampoco de consumar su venganza.

Lavoisier en sus primeros momentos alegres estuvo muy ocupado tratando de desterrar uno por uno los principios anticuados de la química que estructuraban la mente de los químicos del dieciocho.

Había algunos que mantenían las antiguas nociones de los elementos griegos y creían en la transmutación por el hecho de que el agua se podía transformar en tierra después de hervirla largo rato. Esto aparentaba ser así porque el agua que se calentaba durante muchos días dejaba un residuo sólido.

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