Período Clásico: Siglo de Pericles


Los Primeros Atomistas

Los filósofos presocráticos habían luchado con el problema de la naturaleza del ser y del cambio, de la unidad y de la multiplicidad. El atomismo constituye un intento original de resolver este problema. Los conceptos fundamentales de esta teoría parecen haber sido formulados por Leucipo quien probablemente vivió a mediados del siglo V antes de J.C.; Diógenes Laertius escribió: "Leucipo fue el primero en elevar a los átomos al nivel de principio". De acuerdo con la teoría atómica la materia esta hecha de átomos, cada uno de los cuales es sólido, compacto, indivisible, eterno e inalterable. Además de los corpúsculos atómicos, la doctrina considera otro elemento, el vacío, el cual esta íntimamente ligado a los átomos. La noción de principio o elemento sobrevive y claramente se postulan dos en esta teoría: átomos y vacío.

El significado de esta dualidad de principios es evidente cuando son considerados en el contexto del pensamiento griego antiguo y de su problema central: el ser y el devenir. Atomos y vacío significan, desde el punto de vista de los atomistas, que el no-ser, o la nada, es tan real como el ser, o el algo. La doctrina de Leucipo y Demócrito puede ser construida como un proceso de romper y separar la unidad en infinitas partes, las cuales pueden ser asimiladas como una multitud infinita de Unos en el sentido eleático. Tal visión da cuenta simultáneamente de la diversidad de las cosas y del potencial para el cambio, mientras se mantiene el concepto de una sustancia única elemental. La existencia del vacío hace posible el movimiento y da a la doctrina el poder de interpretar la realidad del mundo observable. En otras palabras, permite la separación de espacio y materia.

Como su nombre lo indica, los átomos son indivisibles. Esta propiedad es debido, de acuerdo a Leucipo y Demócrito, a su "impasividad", es decir, a su dureza e incomprensibilidad. Los átomos son compactos, sin partes internas, de composición definida y no exhiben diferencias cualitativas. Ellos son infinitos en número y están en constante movimiento. Sin embargo, difieren entre ellos mismos en tres características: la forma, el arreglo u orden y la posición. A estas se deben agregar dos propiedades individuales que son el tamaño y el peso, aunque el peso no aparece en la versión original de la teoría expuesta por Leucipo. En este punto las opiniones difieren entre los que consideran que dicha propiedad fue introducida por Demócrito y los que consideran que fue introducida más tarde por Epicuro.

Los átomos sufren un continuo y eterno movimiento aleatorio, sólo determinado por las colisiones mutuas. Bajo estas colisiones, los átomos pueden retroceder separándose o pueden formar grupos. El agrupamiento es promovido por las diferentes formas que los átomos tienen -puntudos, corrugados, doblados, torcidos- y al ser el número de forma infinitas, sus agrupaciones pueden producir un número infinito de objetos y de mundos. En el proceso de agregación, los átomos no pierden su identidad; ellos permanecen juntos pero separados por un vacío absoluto.

Al lado de esta concepción de las cosas a partir del atomismo, también se construyó una cosmogonía, lo cual era tradición de casi todos los filósofos antiguos. Para Leucipo y Demócrito el caos primitivo está formado por átomos y vacío; sin embargo para Leucipo átomos y vacío están separados en dos regiones distintas: por un lado, todos los átomos están juntos en una masa inmensa y por otro el "gran vacío" que los átomos invaden para dispersarse en él. Para Demócrito los átomos están ya dispersos desde el origen, aunque sin orden, en el vacío infinito. En ambos sistemas, los mundos, en número ilimitado, nacen por la organización de los átomos, que sucede al azar. Los átomos escapan en todas las direcciones, rebotan y se agrupan en virtud de que lo semejante se asocia con lo semejante, así que los átomos del mismo tamaño y de la misma forma se reúnen. La muerte de los mundos, es decir el retorno al caos, resulta de una disgregación que también es fortuita. En esta concepción, el alma también estaba hecha de átomos; es decir de materia, materia sutil tal vez pero materia al fin y al cabo. El alma se descomponía al mismo tiempo que el cuerpo y retornaba al cosmos universal.