PERÍODO ARCÁICO

Los Presocráticos

 

Los Milesios

Mileto era una colonia jónica, situada en las costa occidental del Asia Menor -la actual Turquía. El campo de estudio de los primeros milesios era la physis. La physis era considerada como la unidad original de la materia y de la vida. El problema de las transformaciones de la materia parece que fue el que más les interesó. La evaporación, la combustión, la lluvia y otros sucesos familiares no podían explicarse sino por una operación mágica, pero los milesios consideraron la posibilidad de aplicar la razón al mecanismo de estas transformaciones. ¿Cual es el elemento primordial, el elemento generador?

Tales, cuyas actividades más conocidas parecen haber tenido lugar en el primer tercio del siglo VI antes de J.C., consideró que el elemento primero era el agua. El agua origina todos los otros elementos. Su condensación produce los cuerpos sólidos, por evaporación se transforma en aire, y el aire a su vez, engendra al fuego. El agua también es el soporte del universo. Aristóteles, en su metafísica escribió:

"La mayoría de los que filosofaron por primera vez consideraron que los únicos principios de todas las cosas son de especie material. Aquello a partir de lo cual existen todas las cosas, lo primero a partir de lo cual se generan y el termino en que se corrompen, permaneciendo la sustancia mientras cambian los accidentes, dicen que es el elemento y el principio de las cosas que existen; por esto consideran que nada se genera ni se corrompe, pues tal naturaleza única o múltiple a partir de la cual se generan las demás cosas, conservándose ella. No todos dicen lo mismo sobre el numero y la especie de tal principio, sino que Tales, quien inicio semejante filosofía, sostiene que es el agua (y por ello también manifestó que la tierra esta sobre el agua)." Metafísica I 3

Anaximandro, milesio como Tales, nació entre el año 618 y el 610 antes de J.C., unos veinte años después que Tales, aunque murió casi al mismo tiempo, entre el año 548 y 545 antes de J.C., también reconoció un sólo principio material para el origen de las cosas. Afirmó que esa sustancia inicial y generadora era indefinida e infinita, era el apeiron. El apeiron contiene todos los elementos, todos los cuerpos se encuentran mezclados y confundidos en él, es pues la fuente de todo ya que los mundos nacen cuando estos se separan.

Anaxímenes, cuyo nacimiento se coloca alrededor del año 590 antes de J.C., fue el tercero y último pensador de Mileto. El volvió a postular como physis una sustancia cualitativamente definida, aunque infinita en el espacio: el aire. En Anaxímenes se evidencia un progreso. La unidad de la materia se afirma de modo más concreto y las transformaciones se describen con más precisión. Los procesos se explican por condensaciones o rarefacciones, asociados con el calor y el frío.

"Dilatándose y condensándose, el aire aparece en diferentes formas… Cuando se dilata bastante, produce fuego… Cuando se condensa, el agua; a un grado más, produce la tierra, y en el mayor grado de condensación, genera las piedras". (19)

Los pensadores milesios buscaron un principio primordial para las cosas y consiguieron explicar la diversidad del mundo a través de transformaciones, pero ¿porqué las cosas cambian en lugar de permanecer como estaban? Para responder a este interrogante debemos seguir con otro pensador presocrático, Heráclito de Efeso.


Heráclito de Efeso

Heráclito fue el filósofo de la "transformación" y fue apodado "el oscuro". Eligió como principio fundamental al fuego: el elemento más móvil, el más fugaz, "toda cosa cambia por el fuego". Por esta razón Heráclito se enlaza con la línea milesia de un elemento primordial. Su doctrina esta resumida en la frase "todo fluye". Sin embargo, la concepción de Heráclito sobre el fuego toma un sentido que trasciende el de sólo una sustancia primordial. El fuego es identificado con el logos, la armonía universal y la inteligencia que gobierna las cosas. El logos vaga libremente por el mundo; una parte de él reside en el hombre durante su vida, es su alma, la cual es derivada del fuego, y su interacción con el logos externo es la fuente del conocimiento del mundo por parte del hombre.

Para Heráclito, la gran ley del universo es la transformación de los elementos, unos en otros. Nada es estable, todo se transforma sin cesar; nada hay que dure, sino el cambio mismo. La descripción y la explicación de estos cambios perpetuos es por los contrarios, los cuales no son complementarios, sino hostiles. La guerra es la condición del devenir. Todo conduce al fuego y solo él unifica la diversidad. El triunfo del fuego señala el fin de la "guerra". Luego, a partir del fuego, vuelve todo a comenzar. El fuego engendra el aire, el agua y la tierra, cuyos conflictos terminarán en el fuego otra vez. Hay un eterno y periódico retorno como única regla.


Los Pitagóricos

Pitágoras nació en Samos hacia la mitad del siglo VI y se refugió en la Magna Grecia, más exactamente en Crotona. La doctrina de su escuela merece atención ya que fue el primer intento de describir matemáticamente el mundo. Los pitagóricos sostenían que los números eran la esencia de todas las cosas. El número es el elemento primordial, el principio a partir del cual todas las cosas llegan a ser. El palabras de Aristóteles: "Aquellos que se llamaron pitagóricos fueron los primeros en tener un interés en las matemáticas, las cuales son perfectas. Puesto que ellos fueron sobresalientes en esta ciencia, creyeron que sus principios eran los principios de todas las cosas… Ellos creyeron mucho más en los números que en el fuego, la tierra y el agua".

Además de ser la esencia de las cosas, los números poseían, para los pitagóricos, una realidad concreta. Ellos eran identificados con el espacio y estaban relacionados con figuras especificas: el numero uno es un punto, el dos una línea, el tres un plano y el cuatro un volumen.

A partir de la básica oposición entre el número que, dividido por dos deja un residuo y el numero que no deja residuo alguno, los pitagóricos estructuraron una tabla o serie de oposiciones. La unión de estos opuestos, era para los pitagóricos, la armonía. De esta manera los pitagóricos abandonaron el esquema milesio de una sustancia originaria y ofrecen el primer ejemplo de una teoría dualista explícita.

Los Eleatas

Jenófanes de Colofón es a menudo considerado como el fundador de la escuela eleática. Según algunos doxógrafos, Jenófanes confirió un estatus especial a la tierra; aunque hay otros que dudan sobre esta consideración. Jenófanes vio una gran unidad en el cosmos, lo cual lo llevó a la concepción del Uno abstracto y absoluto, del Uno que colma el universo y se confunde con él. Según Jenófanes, el Uno contiene la multiplicidad y trasciende las oposiciones de ésta. Así se explican a la vez la inmutabilidad del ser y la sucesión de las apariencias, la eternidad del mundo y su devenir. Todos estos postulados son el punto de partida de lo que llegó a ser uno de los principios de las escuela eleática, la negación del cambio.

Parménides, generalmente considerado como el más notable miembro de la escuela eleática, es que llevó hasta sus últimas consecuencia la filosofía del Uno de Jenófanes. En el origen ya no se encuentra un elemento considerado como primordial y susceptible de engendrar todos los cuerpos por transformación o separación, sino que algo subsiste detrás de las apariencias y es la única realidad: el ser, opuesto al no-ser. Parménides se convierte así en el primero en formular el concepto del ser, necesario, eterno, perfectamente homogéneo, indivisible e indestructible, El ser se confunde con el Uno. Las otras cosas son ilusorias. El concepto del ser de Parménides es importante para el propósito del trabajo pues implica el rechazo de la divisibilidad y la discontinuidad de la materia, así como de la negación del vacío.

El sucesor de Parménides, Zenón de Elea, es conocido principalmente por sus famosas paradojas que tendían a rechazar la pluralidad, el cambio y el movimiento. Número, espacio, tiempo y materia no pueden ser pensados lógicamente ni como indivisibles ni como divisibles hasta el infinito pues en los dos casos se llega a una aporía. Movimiento, cambio, pluralidad son cosas que están bajo nuestros sentidos y cuyas nociones son familiares pero la razón no las puede concebir ni admitir; son pues apariencias engañosas.

A partir de esta escuela, es imposible eludir la confrontación de la experiencia sensible con las exigencias de la razón. Todas ciencia del ser, de la naturaleza, debe conciliar una experiencia de los fenómenos con las reglas de un pensamiento ordenador.