SIGLO DE LA RAZÓN

Innovaciones Tecnológicas

Aunque es difícil precisar el inicio de la Revolución Industrial, los historiadores concuerdan en haberse originado en Inglaterra, tanto por innovaciones tecnológicas o sociales, y proponen razones varias. Entre las más convincentes es el aumento exponencial en producción de alimentos originada por una serie de leyes que el Parlamento emitió en el siglo XVIII, permitiendo que tierras poseídas en común por agricultores pudieran aglutinarse en fincas mucho más grandes con mucha menor mano de obra. Aunque desplazó campesinos de sus tierras, aumentó la producción agrícola y aumentó la población urbana, ya que las ciudades eran el único lugar a donde podían ir. El Parlamento británico, a diferencia de las monarquías europeas, estaba controlado por los financistas y comerciantes y, por ende, produjeron un cuerpo legislativo que favorecían los intereses mercantiles y capitalistas. Este poder de capitalistas y mercantilistas influenciarían los valores sociales en Inglaterra mientras que en Europa, los aristócratas mantenían el control de los valores sociales, en la creencia de que poseían, por nacimiento, virtudes más elevadas que la gente del común, incapaces de adquirirlas al mismo nivel. También creían que trabajar por dinero era característico de gente plebeya. La revolución parlamentaria en Inglaterra, la llamada revolución gloriosa, fue una revolución burguesa. En resumen, la pérdida de influencia de la aristocracia en el gobierno y sociedad inglesas permitieron el cambio de valores, y paulatinamente la clase burguesa, mercantil y capitalista, impuso sus valores, la búsqueda de riqueza, entre otros. Adam Smith, en su libro La riqueza de las naciones, propone como único fin del gobierno nacional y de la actividad humana el aumento constante en la riqueza de la nación. Esta idea no hubiera podido arraigarse un par de siglos antes.

El mercantilismo había prosperado en Inglaterra en formas que no lo había logrado en el continente. En particular, los ingleses no tenían tarifas o impuestos sobre el comercio, lo mientras que en los estados europeos el transporte de mercancías era un negocio costoso ya que debían pagarse impuestos y peajes cada pocos kilómetros. En Inglaterra resultaba más barato y dejaba mayor margen de ganancia. Además, Inglaterra había llegado a monopolizar el comercio marítimo, primero acabando con el de España y luego con el de Holanda. Durante todo el siglo XVIII, cada vez que Inglaterra ganó una guerra, se apoderó de nuevos territorios en ultramar. No solo monopolizó todo el comercio con América del Norte sino que comenzó a controlar también el del Sur, pero sobre todo, el comercio con Oriente, especialmente con la India. Todo este comercio produjo la flota mercante más grande del mundo junto a una fuerza naval para protegerla. Como la Atenas de Pericles, Inglaterra logró ponerse al frente de su nueva economía capitalista principalmente por su marina de guerra.

Y APARECIÓ EL ALGODÓN
Las innovaciones tecnológicas siguieron a los cambios sociales y económicos. La más importante de todas fue, para el desarrollo de la industria textil de telas de algodón, una máquina para separar de la fibra tanto la semilla como la cascarilla y materiales extraños, conocida como cotton gin. El algodón se cultivaba en América e India y era una pequeña industria artesanal hasta mediados del siglo XVIII, cuando tuvo un crecimiento prodigioso. Para atender los cultivos de algodón de sus colonias que requerían mucha mano de obra, estimuló el tráfico de esclavos africanos, la gran desgracia que asoló al África. La primera innovación en la manufactura del algodón fue la lanzadera, conocida como fly-shuttle, un dispositivo que permite pasar el hilo horizontal a través del entramado vertical en forma eficiente, lo que aceleró notablemente el proceso de convertir el hilo de algodón en telas. Esto no fue suficiente, ya que el algodón debía hilarse primero, estirarlo para producir el hilo, proceso que era muy lento, un hilo a la vez, hecho por un huso o rueda giratoria, conocida como spinning wheel. James Hargreaves, un carpintero, mecanizó este proceso en lo que tipifica la mayor innovación tecnológica de la era industrial: la hiladora mecánica conocida como "spinning jenny." Patentada en 1770, era más un conjunto de máquinas que no solo aceleraba el proceso de producción de hilo sino que reemplazaba a varios operarios a la vez, y representa el modelo de las innovaciones tecnológicas subsiguientes. En 1793, Eli Whitney, estadounidense, inventó la forma mecánica de separar la fibra de algodón de la semilla, lo que redujo el precio y facilitó el convertirlo en hilo; como la tela de algodón es más resistente que la de lana, la manufactura de vestidos de algodón creció enormemente. Para finales del siglo, la manufactura de hilo y tela de algodón iba desplazando la economía de un negocio familiar a grandes fábricas proceso que no se detuvo sino a mediados del siglo XIX.

1733: John Kay inventó la lanzadera (flying shuttle) una mejora que permitía tejer más rápido
1742: Primera fábrica textil abre en Inglaterra
1764: James Hargreaves inventa la hiladora mecánica, (spinning Jenny), primera máquina que supera la rueda de hilar.
1764: Richard Arkwright inventa la primera máquina de tejer mecanizada (water frame)
1773: Se producen los primeros textiles 100% algodón.
1779: Samuel Crompton inventa una máquina que permite mayor control sobre el proceso de tejer, (spinning mule)
1785: Edmund Cartwright patenta una nueva máquina de hilar, el power loom.
1789: Primer uso de la máquina de vapor en una fábrica de textiles, por Arkwright en Nottingham, Inglaterra.
1792: Eli Whitney inventa una máquina automática para separar automáticamente .la fibra de algodón de la semilla.
1804: Joseph Marie Jacquard inventa un telar que produce tejidos de diseño complejo. Inventa una forma para controlar automáticamente los hilos de un telar de seda con tarjetas perforadas.
1856: William Perkin descubre el primer colorante sintético.

DE LA LEÑA AL CARBÓN
Paralelo al crecimiento de la industrial del algodón, la industria del acero comenzó a crecer a grandes zancadas. Esto se debió a una de las riquezas del subsuelo inglés: las enormes cantidades de carbón. A finales del siglo XVII, la leña y el carbón de leña comenzaron a escasear, no solo por el aumento de la población sino por el incremento en uso, principalmente en la fabricación del vidrio. Luego del incendio de Londres en 1666, se puso de moda las ventanas de vidrio lo que produjo una alta demanda. Fundir la arena para su producción requiere un elevado consumo de madera. Por otra parte, el carbón quema mejor y produce más calor que la leña, y al ser tan abundante, resultaba mucho más económico. Pronto el carbón sustituyó a la leña en fundir metales, incluido el hierro e iniciaron alegremente a extraer el carbón del suelo.

Antes de la mitad del siglo dieciocho, el hierro se extraía de su mineral por medio de carbón de leña, podía manejarse en piezas pequeñas, y se martillaba y forjaba para darle la forma deseada. Era la actividad de un artesano. La calidad y tratamiento dependían por completo de la experiencia y sagacidad del herrero. La cantidad más grande que podía manejarse en el siglo dieciséis era de dos o tres toneladas. (Existía un límite superior definido, lo que limitaba, por tanto, el tamaño de un cañón). El alto horno se inventó en el siglo dieciocho y se desarrollo con el uso de coque. (El coque es un combustible obtenido de la destilación de la hulla calentándola a temperaturas muy altas en hornos cerrados que la aíslen del aire. Durante la Revolución industrial, sustituyó al carbón vegetal como reductor y fuente de energía en los altos hornos. Facilitó el desarrollo de la industria siderúrgica, que dependía hasta entonces de un recurso muy limitado, como es la leña.)

ACERO DE ALTA CALIDAD

El conocimiento técnico se desarrollaba con una rapidez extraordinaria, incomparable con la de ninguna época anterior, como muestra el dominio de materiales estructurales, con menos impacto espectacular en la vida ordinaria pero mucho más importante en la transformación de la sociedad. Antes de la mitad del siglo dieciocho, el hierro se extraía de su mineral por medio de carbón de leña, podía manejarse en piezas pequeñas, y se martillaba y forjaba para darle la forma deseada. Era la actividad de un artesano. La calidad y tratamiento dependían por completo de la experiencia y sagacidad del herrero. La cantidad más grande que podía manejarse en el siglo dieciséis era de dos o tres toneladas. Existía un límite superior definido, lo que limitaba, por tanto, el tamaño de un cañón, por ejemplo.
Con el diseño del alto horno para la producción de hierro fundido se logró el adelanto técnico indispensable para producir máquinas capaces de resistir altas presiones.
Solo en el siglo dieciocho se producen láminas de acero (1728) y hierro en barras (1783). El martillo de vapor aparecería en 1838.


Visite el Museo Metropolitano de Arte

1700-1830: La Primera Revolución Industrial: Textiles y Vapor

1642: El Vacío y la Presión Atmosférica
1695: La Primera Máquina de Vapor
1700: El Flogisto
1712: La máquina de vapor de Newcomen.
1733: John Kay inventa la lanzadera móvil.
1764: James Hargreaves inventa la hiladora con varios husos.
1769: Richard Arkwright patenta el water frame.
1769:James Watt patenta una serie de mejoras de la máquina de Newcomen.
1779: Samuel Crompton perfecciona la hiladora mecánica.
1785: Edmund Cartwright patenta el telar mecánico.
1789: Lavoisier: Traité Elementaire de Chimique
1782: Crítica de la Razón Pura de Kant
1793: Eli Whitney patenta una desmotadora de algodón.