REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

Siglo de la Razón

El período histórico que abarca los siglos XVIII y XIX y que aquí se denomina Revolución Industrial tratará casi exclusivamente el avance en los conocimientos de la naturaleza producidos dentro del marco de la Revolución Científica y no precisamente la amplitud del fenómeno cultural, con sus connotaciones sociales, políticas y económicas íntimamente ligadas a los procesos de cambios tecnológicos y científicos.

La revolución industrial iniciada en el siglo XVIII ha sido la transformación más profunda en la cultura humana desde la revolución agrícola hace 10 mil años; se inició primero en Inglaterra, luego en el resto de Europa y en las regiones europeizadas por colonización o por el proceso de globalización. Esta nueva revolución cambiaría en forma irrevocable la estructura social, política y económica afectando el trabajo cotidiano y hasta la forma de pensar y soñar de cada individuo.

En las secciones anteriores se han presentado los procesos que la mayoría de las sociedades humanas ha pasado a través de etapas que pueden definirse en forma amplia como eventos cruciales o revoluciones. La primera, la transición de pueblos nómadas recolectores y cazadores a sociedades asentadas agrícolas y pastoriles que ocurrió primero en el Oriente Cercano se conoce como la revolución del Neolítico, y que aquí se ha llamado Revolución Agrícola. Al hacer posible que los humanos pudieran vivir en un área delimitada, su número aumentó, el excedente de la producción de alimento permitió sostener ciudadanos no campesinos como artesanos y soldados, iniciando una etapa subsiguiente de la revolución neolítica, la revolución urbana. La historia humana es en gran parte la historia de ciudades y naciones, y la aglomeración de la población en áreas concentradas es responsable por el desarrollo político, cultural, tecnológico y científico entre otros. La segunda revolución que aquí se denomina Revolución Científica marca la transición entre el predominio del pensamiento tradicional basado en la autoridad y las creencias a una nueva forma de pensar nacida de la observación y el experimento que permitió una comprensión del mundo natural y sus procesos y encontrar aplicaciones prácticas a la vida cotidiana de la sociedad. La revolución industrial en la tercera gran transición social posterior y posibilitada por las dos primeras revoluciones.
El carácter de esta transformación no fue solo tecnológico, como los ocurridos en tantas sociedades anteriores, como en los siglos XII y XIII europeos durante los cuales los grandes adelantos tecnológicos trajeron cambios profundos en el sistema de producción y en el trabajo mismo. Lo realmente característico de esta nueva revolución, más allá de los impresionantes avances tecnológicos, fue el impacto causado por la revolución científica ya que el método experimental de interrogar a la naturaleza condujo a una comprensión de fenómenos naturales que iban a transformar la sociedad agrícola y rural donde prevalece el trabajo artesanal y familiar, en una sociedad urbana donde predomina la industria manufacturera. Esto trajo consigo cambios profundos en la estructura de la sociedad, antes feudal, como la creación de nuevas clases sociales, de trabajadores y capitalistas que darían origen a sistemas económicos de explotación y a la búsqueda de alternativas donde se redistribuyera la propiedad, con principios socialistas.

Para 1750, la economía era predominantemente agrícola. La tierra la poseían terratenientes ricos y con frecuencia aristocráticos, que arrendaban sus tierras a campesinos desposeídos que pagaban con el producto que cosechaban o producían. La mayor parte de los artículos no agrícolas los producían familias especializadas en habilidades especiales como la producción de tejidos de lana, por ejemplo. La riqueza y capital era resultado del comercio e intercambio mercantil más que por la producción y el impulso a la creciente industria manufacturera giraba en torno a la economía del mercado.

Ahora esta economía se había ampliado a todo el ámbito del planeta. La Revolución Industrial ocurre en momentos en que los mercados se han globalizado y las metrópolis europeas explotan las riquezas de sus colonias y comercian con la ventaja de la superioridad naval en todos los puertos del mundo. Esta expansión del mercado a los productos de las metrópolis sirvió de estímulo para convertir el trabajo artesanal en manufacturas industriales. Esta apertura mercantil estaba basada en el monopolio europeo sobre las rutas comerciales marítimas que permitieron el enriquecimiento de las metrópolis europeas a expensas de las colonias y de países no europeos.

Otra premisa de la revolución industrial es el crecimiento de la población y queda sin resolver completamente el enigma de si fue el aumento de población el que impulsó la transformación industrial al proveer mano de obra suficiente o si la transformación industrial contribuyo al crecimiento de la población. Lo que está claro es que la transición a una economía industrial manufacturera cambió la lógica de la producción en base a la economía familiar, orientada a mantener viva la familia a una lógica de súper producción, donde se produce más que lo simplemente necesario para vivir. Esta economía de producir en exceso no solo enriquece al dueño de la manufactura sino que se beneficia con el crecimiento de la población debido al mayor consumo.
Los espectaculares logros del método experimental empleados por Galileo y Newton permitieron la comprensión de los principios mecánicos, aplicados a la descripción de los movimientos planetarios en un sistema heliocéntrico, y al planteamiento de las leyes del movimiento de los cuerpos sobre la superficie terrestre; sirvieron de modelo a numerosas mentes inquisitivas que aplicaron la misma lógica experimental a la comprensión de todos los fenómenos naturales, con resultados tan asombrosos como en la mecánica newtoniana pero con aplicaciones tecnológicas más prácticas que permitirían a la revolución industrial adquirir un poder de transformación cultural hasta entonces desconocido.

El cuestionamiento sistemático de los principios aristotélicos llevó a replantear la imposibilidad del vacío, lo que condujo a probar su existencia y además descubrir que la atmósfera pesa. Estos principios se vieron aplicados en la construcción de máquinas que producían vacío gracias al vapor de agua y luego, tras geniales mejoras conducirían a la máquina de vapor, verdadero motor de la revolución industrial. Luego le tocaría el turno a la naturaleza misma de las cosas y los elementos defendidos por Aristóteles fueron perdiendo su carácter: primero el aire, luego el agua, la tierra y el fuego; la alquimia milenaria también cedería su poder al método experimental y surgiría la ciencia química con leyes empíricas que condujeron a reformular la teoría atómica de la materia. La explotación de minas y estudio de los minerales condujo al conocimiento de muchos nuevos metales superando con mucho los siete metales de la antigüedad y los pocos descritos desde entonces. Mentes inquietas experimentaron con los fenómenos eléctricos y magnéticos que conducirían a formulación de leyes precisas y abrirían fronteras hasta entonces insospechadas. La exploración del planeta alentó expediciones descriptivas de la geografía, de animales y plantas a escala planetaria, y numerosos naturalistas se dieron a la enorme tarea de clasificarlo todo, preparando los datos para una comprensión de los procesos fundamentales de la Tierra y de los seres vivos.

Una centuria de actividad científica llegó a influenciar mentes inquietas por la cultura misma y las condiciones sociales, políticas y económicas de la sociedad sugiriendo que el conocimiento científico ayudaría a remediar muchos de los males sociales. Pensadores influyentes contribuyeron con sus escritos a crear el clima propicio para el cambio social y político, que en el caso de Francia se concretaría con la Revolución Francesa y el triunfo de la burguesía sobre el poder del monarca absoluto y de la aristocracia.

Éstos son los temas de estudio de esta primera parte de la Revolución Industrial aquí planteada.

Cotton Times

1733 - 1856: Innovaciones tecnológicas.
1644 – 1662: El vacío existe. La atmósfera pesa.
1696 – 1769: La máquina de vapor
1648 – 1789: De la alquimia a la química
1775 – 1800: Nacimiento de la química moderna
1750 – 1800: Aparece la electricidad en escena
1669 - 1804: Mineralogía

1720 – 1806: Los naturalistas
1752 – 1810: Los enciclopedistas. La Ilustración.

La Primera Revolución Industrial: Textiles y Vapor: 1712-1830

1712: La máquina de vapor de Newcomen.
1733: John Kay inventa la lanzadera móvil.
1764: James Hargreaves inventa la hiladora con varios husos.
1769: Richard Arkwright patenta el water frame.
James Watt patenta una serie de mejoras de la máquina de Newcomen
haciéndola más eficiente.
1779: Samuel Crompton perfecciona la hiladora mecánica.
1785: Edmund Cartwright patenta el telar mecánico.
1793: Eli Whitney patenta una desmotadora de algodón.
1807: Robert Fulton inicia servicio de buque a vapor en el Río Hudson.
1830: George Stephenson inicia servicio ferroviario entre Liverpool y Londres.